La educación y la indiferencia frente a la política

Mucho se habla de pertinencia en materia educativa en estos tiempos. A propósito, un aspecto pertinente, necesario y urgente en educación es el asunto de la política, pues, muchas veces se percibe una supuesta incompatibilidad entre educación y política.  Término desgastado y que produce más odios que amores. Al parecer, nos hemos olvidado de lo que realmente es, significa y representa. Por tanto, apremia y es imperativa la necesidad de entender que la política es más que corrupción, obsesión con el poder y afán electoral.

Estamos viviendo una etapa de la historia en la que, como nunca, la sociedad requiere de una mayor participación ciudadana de parte de todos y cada uno de sus miembros, sobre todo, para la resolución de problemas que no dan espera. Por ejemplo: el asunto de la contaminación y manejo inadecuado de los desechos; el uso irresponsable de los recursos naturales, especialmente de los combustibles fósiles y la deforestación indiscriminada; la equidad y la inclusión social, la reivindicación de la mujer y la promoción de la dignidad humana, en especial, de los más pobres y marginados; el acceso a servicios básicos y de calidad, como la educación, la salud, vivienda, entre otros; garantizar la libertad religiosa, ideológica y la diversidad cultural.

Estos y muchos otros asuntos complejos que entorpecen, retrasan y anquilosan la conquista del desarrollo social, del bien común y el establecimiento de la justicia y la paz, demandan urgentemente el concurso y la participación de cada individuo. Justamente, este es el ideal y fin último de la política. Sin embargo, es preocupante que un asunto de tal envergadura -la política- a no pocos les sea indiferente; más preocupante aún, muchos de los que trabajan en educación, parece no interesarse en el asunto, cuando el educador es y debe ser un apasionado cultivador de la semilla de la política y la construcción de ciudadanía.

Breve es esta reflexión. Enorme y complejo es el tema en cuestión. Pero, concreto es mi llamado: entender que la política es, por naturaleza, la búsqueda continua e incesante del bien común y la instauración, a todo dar, de la justicia y la construcción-consolidación de la paz. A cada maestra, a cada maestro, directivo docente, padre y madre de familia, corresponde la tarea de cultivar el interés y participación en política y ciudadanía, desde todos los frentes. Pues, la política no es un monstruo y, mucho menos el problema, como sí lo es ser indiferente frente a ella y los problemas que le conciernen y, en consecuencia, dejar su manejo y gestión en manos de quienes sólo persiguen el beneficio propio o de unas élites, que muchas veces terminan secuestrando y/o anulando la democracia.

Apreciadas maestras, maestros, madres y padres de familia y ciudadanía en general, ¿Hasta cuándo seguiremos desligando la educación de la política, si, de hecho, la educación es un asunto eminentemente político?

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4 comentarios sobre “La educación y la indiferencia frente a la política

  1. Es más que cierto, erramos al pensar que la política debe ser un tema ajeno a la educación, cuando la realidad es que cualquier tema (agricultura, educación, ciencia, pesca, etc.) tiene leyes que son modificables mediante la política.

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